Sin productos en el Carrito
Recientemente estuve embarazada por primera vez, y por eso estoy segura: la información NUNCA es suficiente.
Si eres ansiosa como yo, TikTok, Google y chat GPT serán tus mejores amigos. Y aún así, todas las expectativas (tanto buenas como malas) no son nada comparadas con la realidad que se viene.
Hoy te vengo a contar 5 cosas que a mí me sirvieron, porque aunque ya has visto 300 listas como esta, una más no hace daño.
La conversación sobre camas ha dado un giro en 180 grados en las últimas décadas. Si bien nosotros tenemos fotos antiguas enterradas en peluches, hoy el discurso consensuado es que la cama no debe tener absolutamente nada. Ni siquiera una sábana.
He visto videos donde un bebé está en una cama “normal” (con ropa de cama) y los comentarios generan aún más ansiedad y miedo en mujeres embarazadas. No estoy para nada de acuerdo en cómo lo dicen, pero te diré que hay de cierto en eso.
Si bien todas las generaciones previas lograron sobrevivir con mantas (o eso te dirá tu mamá) las tasas de mortalidad infantil han bajado casi un 60% desde 1990.
Esto es gracias a que cada vez tomamos más PRECAUCIONES. Esto es lo que es el saquito, una precaución que suma, y que te permite prevenir ciertos riesgos.
Como una persona que pasó el primer mes, revisando si mi guagua respiraba en la noche, TE JURO que tener un saquito baja un poco la ansiedad postparto.
Porque no te andas preguntando si tiene frío o calor (se usan dependiendo de la temporada) y porque efectivamente no se lo puedes poner en la cabeza como una sábana, lo que reduce la POSIBILIDAD de asfixia.
Por eso, usamos los descubrimientos e inventos que la modernidad trae para ayudarnos con el riesgo y la ansiedad, que son naturales en esta etapa.
Hay muchos tipos de lactancia, y todos son válidos. Si eres mamá de fórmula o lactancia diferida tienes que tener un extractor por descontado.
Pero si quieres ser lactancia materna exclusiva, como yo, igual te recomiendo tener un extractor.
En primer lugar, porque puede ser que los dioses te bendigan con una noche en que duerma de corrido (mi hija tiene 10 meses, me ocurrió dos veces).
Ahí no te va a despertar el llanto a las 3 am, sino que el dolor de tener el pecho como piedra. En estos casos, el extractor sirve para descomprimir un poco.
También es súper necesario en caso de emergencia.
Antes de iniciar la alimentación complementaria de mi hija, cuando solo daba pecho y ni siquiera aceptaba mamaderas, caí hospitalizada con una apendicitis de urgencia.
Quien sufrió más esa noche, si ella o yo, no sabría decírtelo. Pero no podía dar pecho por la anestesia general (si dar leche con alcohol está mal, imagínate con fentanilo) y mi único alivio era el extractor manual.
Ahora ya sé que incluso las mamás LME deben invertir en un extractor, aunque sea uno simple.
Luego de las primeras semanas, uno igual se aburre de estar tanto acostada. Pero te levantas y llanto. Quieres ir al baño y llanto. Quieres cocinar un huevo y llanto.
Esta alternativa te permite llevar a la guagua por la casa, te acompaña pero está apretadita por lo que le baja la ansiedad. Pero te deja las manos libres para hacer lo que necesitas (ojo, igual va a haber llanto, pero al menos puedes tener unos minutos para moverte).

Hay distintas recomendaciones del colecho y de cuánto un hijo debería quedarse en la pieza de los papás. Creo que cada familia debe decidir lo que le acomoda, pero la realidad es, que una decisión tomada antes de que nazca tu guagua no sirve de nada.
Cada tiene patrones de sueño diferentes, y en mi caso personal lo que esperaba que fuera “un par de meses” con la cuna en la pieza se alargó más de la cuenta.
Pero independiente de lo que planees hacer en las noches, un monitor te da tranquilidad para poder hacer cosas sin sentirte culpable o ir a comprobarla cada dos minutos.
Hay una experiencia común entre las madres, se llama “llanto fantasma” y es que algunos ruidos lejanos los procesamos como un llanto de nuestro niño. Supongo que es por razones de supervivencia, algo biológico. Aunque tu hijo esté 100% tranquilo, tú no lo estás. Un monitor te da la seguridad de que sigue durmiendo.
Esto te permite compartir con visitas, hacer tareas del hogar o incluso ¡bañarte! (Si, encontrarás que bañarte tranquila y pausadamente puede ser un lujo muy esporádico).
Hay quienes comentan que el ruido blanco ayuda al desarrollo cerebral, otros que lo entorpece.
La realidad es que, ¡su existencia te permite hacer pequeños sonidos y queden disfrazados!
Antes del ruido blanco, cualquier pequeño ruido podía despertar a mi hija. El descubrir que le gustaba (en el caso de mi hija, específicamente la lluvia) nos permitió a nosotros como papás poder hacer cosas cerca de ella sin que se despertara por todo.
Lo único malo, es que te altera completamente el Spotify Wrapped 😂
Por supuesto que necesitarás más que 5 cosas. Sin embargo, en mi experiencia, hay muchas cosas que compramos y que utilizamos una sola vez.
En el futuro te contaré las 5 cosas que no fueron tan útiles.
Con cariño,
Mamá Algodón